...a través de Bertha Dudde - 15.04.1961
BD 7873 Las “revelaciones divinas” irradian luz …

El don de gracia de ser abordado de Mí, obliga a transmitir Mi Palabra, pues siempre se concede a quienes están dispuestos a aceptar un don de Mí. Pero el ser humano que recibe Mi Palabra también debe ser consciente, de que depende de él mismo recibir un bien espiritual más puro, pues esto requiere el profundo deseo de querer transmitir únicamente la verdad. Y de nuevo debe preguntarse a sí mismo, si se está poniendo a Mi disposición para que Yo Mismo pueda hablar a través de él, porque es necesario que los seres humanos Me escuchen a Mí Mismo, para que se impresionen y transformen su forma de vida … Por lo tanto, debe sentirse únicamente como Mi portavoz, no debe permitir que surjan sus propios pensamientos; debe ser simplemente Mi herramienta, dándome la posibilidad de hablar a quienes desean escucharme.

Entonces Mi Palabra puede fluir en el recipiente con toda pureza, y de ese recipiente, los seres humanos pueden extraer y beber, y recibirán un precioso alimento espiritual. A través de esta herramienta, se les transmitirá un conocimiento que solo puede ser transmitido a ellos por Mi Espíritu. Porque lo que Yo doy es un don precioso y, por lo tanto, debe ser reconocido como una irradiación de Mi mismo, porque les da luz y fuerza: conocimiento brillante y una voluntad firme para ascender y lograr vuestro objetivo en la Tierra que se os ha puesto. Y vosotros, los humanos, seguramente también reconoceréis Mi Palabra como emanando de Mí si la examináis seriamente con buena voluntad, para estar en la verdad … Porque Mi Palabra contiene sabiduría en sí misma, porque la luz es sabiduría. Por lo tanto, cuando Me dirijo a vosotros y quiero daros luz, entonces debo transmitiros a un conocimiento que revele Mi sabiduría.

Me expresaré a vosotros, los humanos, de una manera que podéis comprenderme fácilmente, pero aun así os llevaré os llevaré a un conocimiento profundo que no poseíais antes. Pues el bien espiritual que Yo os imparto siempre hablará por sí misma; reflejará Mi naturaleza de ser, irradiará el amor, la sabiduría y el poder, y a través de Mi dono divino de gracia, llegaréis a tener aclaración acerca de Mi naturaleza de ser. Así, vosotros mismos creceréis en conocimiento, en luz, en cognición … Llegará a haber luz en vosotros donde anteriormente dominaba la oscuridad … de verdad se encenderá una luz dentro de vosotros.

Cuando la Palabra Misma descienda a la Tierra … es decir, cuando Yo Mismo Me incline hacia vosotros y Yo os hable a vosotros, entonces podéis estar seguros de que recibiréis algo precioso, que se os aporta un bien espiritual que no puede seros transmitido desde una perspectiva humana, que por lo tanto os permite echar un vistazo a Mi Reino, de Mi gobernar y obrar, y de Mi relación con vosotros … En verdad, se os revelará un “conocimiento” cuando aceptáis Mis revelaciones directas, y transmitir este “conocimiento” es vuestra tarea que está conectada con la recepción.

Estas revelaciones se difieren de los mensajes que cualquier ser humano puede escuchar que se conecta íntimamente Conmigo, que anhela escuchar de Mí palabras de consuelo y amor, a quien ahora también puedo considerar en forma advertencias y exhortaciones, según su naturaleza de ser, y a quien también Me dirijo a través del corazón … Sin embargo, su tarea es una distinta que la proclamación de Mi Evangelio, la transmisión de la verdad pura, llevar la luz a la oscuridad … Una misión que requiere una instrucción directa y la introducción en la verdad de Mi parte. Cada ser humano tiene el deber de vivir una vida de amor y también de señalar a sus semejantes que solo pueden salvarse a través del amor a Mí y al prójimo.

Y también puede ser especialmente animado por Mí, pues siempre le transmito solo palabras de amor que él mismo escucha en su corazón, y entonces también las transmite a sus semejantes. Porque solo el amor produce un progreso espiritual, y el amor nunca se predica lo suficiente en el mundo … Y quien haga esto por Mí, que anime a sus semejantes a actuar con amor, verdaderamente será bendecido por Mí; será activo en Mi nombre y también encenderá una luz donde aún hay oscuridad … Sin embargo, las revelaciones divinas no deben devaluarse etiquetando también las palabras humanas como tales, que no puedan considerarse “revelaciones por Mi parte” … Y vosotros, los humanos, sois fácilmente inclinados a interpretar los discursos personales como “Mi Palabra” y entonces a quedar impresionados por esos discursos.

Y entonces podéis caer fácilmente en el peligro de no poder distinguir las enseñanzas que aceptáis. Y la oscuridad puede expresarse a vuestro alrededor en lugar de que la luz surja en vosotros. Creedlo, que Yo Me revelo a vosotros para introduciros en la verdad, para encender la luz de la cognición en vuestro interior … Pero examinad seriamente si realmente podéis reconocer la apariencia de la luz, o si simplemente os deslumbran luces cegadoras que no irradian luz, que solo simulan luz … Sin embargo, vosotros, los seres humanos, solo necesitáis anhelar “la Luz de Mí”, y entonces también brillará en vosotros … Aumentaréis en conocimiento, se os ofrecerá la verdad de cosas que os son insondables excepto a través del obrar de Mi Espíritu en el ser humano … que aumentan vuestra luz interior y que, por lo tanto, solo pueden llegar a vosotros como revelaciones divinas a través de seres humanos en quienes puedo dejar fluir Mi Espíritu, para que puedan dar testimonio de Mí …

Amén